jueves, 8 de octubre de 2015

Insectos útiles: Luciérnagas

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Hablaremos hoy de las Luciérnagas simpáticos escarabajos, que muchos recordamos de nuestra infancia y que pueden ser útiles aliados en nuestros jardines ¿descubrimos el porque?



Generalmente, la visión que tenemos de las luciérnagas es la de una hembra “en celo” que llama a los machos voladores mostrando el farolillo que guarda debajo de su abdomen.

-Su interesante Ciclo de vida:

Se conoce que la vida de un gusano de luz del centro de Europa se desarrolla durante dos años.

Comencemos en la época en que son más patentes: las semanas finales de junio, el mes de julio y las primeras semanas de agosto. Dependiendo de la zona geográfica y de las condiciones meteorológicas de ese año, las larvas pasarán al estado de pupa; con posterioridad emergerán las hembras y los machos con un desfase de unos cuatro a seis días entre ellos.

Transcurridas unas pocas horas, las hembras comienzan su cortejo luminoso, curvando su cuerpo para mostrar las placas luminosas de la parte inferior del abdomen. Una vez que consiguen llamar la atención de un macho, se aparean y realizan la puesta de unos 50 a 150 huevos esféricos, los cuales miden aproximadamente 1 mm de diámetro y que inicialmente, y durante unos días, pueden brillar con una luz amarilla mortecina. Aproximadamente al cabo de un mes las larvas eclosionan.

Con tan sólo 5 mm de longitud, su principal tarea consiste en buscar la primera presa. Tras reposar unas horas para que la cutícula se endurezca, comienza una azarosa marcha en busca de presas que puede suponer varios días recorriendo unos cinco metros a la hora, o lo que es lo mismo, hasta 120 metros al día.

Durante su primer otoño las larvitas se dedican a buscar caracoles, pudiendo mudar una o dos veces hasta que con los primeros fríos entran en estado de hibernación bajo troncos, piedras u hojarasca. En los lugares en donde las temperaturas no descienden por debajo de los 4º C por la noche, pueden seguir cazando caracoles y brillar durante todo el invierno.

A lo largo de su desarrollo la larva pasará por entre cuatro y siete mudas: la piel se abre para dejar paso a un cuerpo ostensiblemente mayor pero que conserva las mismas características en cuanto a la forma y color del cuerpo.

La larva se muestra activa principalmente en las horas nocturnas, evitando el día debido a la gran insolación. Está adaptada, lógicamente, a los hábitos de sus presas: por consiguiente, no es extraño que muestre predilección por los ambientes húmedos.

Parece que es capaz de seguir el rastro mucoso de los caracoles y babosas, si bien también intercepta a sus víctimas simplemente por contacto en sus vagabundeos, detectándolas con el par de palpos que tiene en su cabeza.

El sueño invernal concluye con la llegada de la primavera: la larva, a partir de entonces, experimentará sucesivas mudas que le llevarán hasta  alcanzar un tamaño próximo al definitivo a finales de septiembre u octubre, cuando hibernará por segunda vez.

En los meses comprendidos entre abril y junio se ha observado que la larva puede abandonar sus hábitos básicamente nocturnos, siendo posible encontrarla marchando incluso a plena luz del día, en un vagabundeo continuo que apenas tiene descanso. Aunque no se conoce con certeza a qué se debe, es probable que sea un modo efectivo de asegurar la dispersión de la especie y conquistar nuevos lugares aptos para el establecimiento.

Hacia el mes de junio (dependiendo de las condiciones locales) la larva está preparada para pasar al estado de pupa. Para ello buscará un sitio protegido como un tronco o una piedra. A menudo se junta un grupo de larvas para pupar, lo que parece ser una ventaja para la fase siguiente, puesto que como las hembras no se desplazan prácticamente así se aseguran la presencia cercana de los machos.

Al cabo de unos diez días emerge la hembra. Los machos se demoran unos cinco días más, aunque estos periodos de tiempo también muestran una cierta amplitud. Estamos ya en el verano del segundo año en las localidades centroeuropeas en donde más se ha estudiado a estos insectos, comenzando la fase del cortejo que principia este peculiar ciclo de vida.




Las luciérnagas adultas no se alimentan: durante su semana de vida (o algo más tiempo si no encuentran rápidamente a una pareja) viven de las reservas que acumuló la larva. 
 
Del ciclo bianual del gusano de luz se deriva un aspecto intrigante: dado que los insectos adultos emergen cada dos años, en un mismo lugar existirán dos poblaciones distintas destinadas a no encontrarse: la de los años pares y la de los años impares. Es como si vivieran en dos islas separadas por una barrera de tiempo. Aunque no se ha probado, no se descarta que ocasionalmente se rompa este aislamiento a través de puentes temporales: adultos que, por ejemplo, tarden una o tres temporadas en lugar de dos en desarrollarse completamente.



¿Que nos aportan?



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 Las luciérnagas se alimentan de caracoles y babosas.

Son, por consiguiente, y pese a su aspecto tan tierno, depredadores especializados.

En cautividad muestran tener apetencia por un gran número de especies de caracoles y babosas, entre los que se encuentran especies comunes como los caracoles blancos o chicos (Theba pisana), los también pequeños Oxycilus cellarius y Vitrea crystallina, caracolas (Cochlicella acuta, Cochlicopa lubrica) y otras especies de otros géneros. Estas especies son básicamente caracoles de pequeño tamaño, que forman parte de la dieta de las larvas en sus primeros estadios; en nuestras latitudes, las larvas crecidas se alimentarán de cabrillas y caracoles grandes como Otala lactea o Cantareus aspersus. También se ha constatado que comen gusanos de tierra y que se llegan a alimentar de moluscos acuáticos (caracolillas de agua dulce) del tipo Physia.

Una vez que ha localizado a su presa, la larva del gusano de luz monta sobre ella. Cuando el momento sea propicio, la inmoviliza asestándole un mordisco con sus mandíbulas, que cuentan con un conducto a través del cual pasa un jugo secretado por el intestino de la larvas que además de paralizar a la presa, rompe y digiere sus tejidos, convirtiéndolos en una papilla que puede ser fácilmente absorbida.

Durante su desarrollo, una larva de gusano de luz puede comer más de setenta caracoles.

 
Luciérnagas en Europa


La luciérnaga más frecuente en Europa se denomina Lampyris noctiluca. Pero en los países mediterráneos es posible encontrar otras especies de gusanos de luz.

Todos ellos pertenecen al género Lampyridae.

El mundo de las luciérnagas es todavía poco conocido. De hecho, en el año 2008 se describió una nueva especie en Portugal, Lampyris iberica, a la que es posible que correspondan algunas de las citas precedentes de Lampyris noctiluca. Esto supone que probablemente en España esté presente esta nueva especie y que haya que determinar si las citas de Lampirys noctiluca pertenecen a la especie centroeuropea o a esta nueva especie ibérica.

En cualquier caso, aparte de las luciérnagas del género Lampyris, se tiene constancia de la presencia de otras especies de luciérnagas en España. Todas ellas posiblemente cuenten con hábitos de comportamiento y alimentación semejantes y son relativamente parecidas.






¿Donde viven?
Un primer elemento determina indefectiblemente la posibilidad de que existan luciérnagas: la presencia de caracoles o babosas.


Por ello, y sobre todo en nuestras latitudes, los lugares más apropiados son aquellos que cuentan con una humedad relativa adecuada para los moluscos, al menos durante la época del año precisa para su desarrollo.

En los ambientes más netamente mediterráneos los hábitats propicios podrán ser, por ejemplo, las huertas y los jardines en donde la presencia de agua durante los meses del estío haga más llevaderas las altas temperaturas. Por las mismas razones, los márgenes de las acequias son otro hábitat idóneo. 

En estos lugares, las luciérnagas encuentran un buen acomodo en los muros de separación entre las parcelas o entre las piedras de los bancales.

Las condiciones de humedad creadas por la presencia de ríos y arroyos favorecerá la presencia de luciérnagas en los pastizales y vegetación de las proximidades de los cursos. De hecho, en inventarios realizados en otros países, se ha puesto en evidencia que las colonias de luciérnagas son mucho más frecuentes en las franjas de terreno aledañas a los cauces.

Otros ambiente favorecedores son los pastizales y los campos de cultivo frescos, sobre todo en vaguadas y umbrías.

Conforme las temperaturas sean menos cálidas en latitudes más norteñas o en las montañas, los hábitats propicios para las luciérnagas serán más numerosos. En estos lugares, la estructura, más que la composición de la flora, determina los biotopos más idóneos para las luciérnagas, que evitarán, en general, los ambientes excesivamente uniformes como los pastizales muy extensos o los bosques cerrados. Es frecuente encontrarlas en el césped de los jardines, en campos de golf o en las praderas del ganado. Los paisajes en mosaico en donde se sucedan los campos abiertos y los setos, bosquetes u otro tipo de formaciones, parecen ser los territorios predilectos de las luciérnagas (en especial de las de los géneros Lampyris y Lamprohiza). Las especies del género Nyctophila parecen estar más adaptadas a los matorrales y a los pastizales de montaña.

Hay otro factor que explica la presencia de colonias de gusanos de luz: no solamente debe ser un hábitat apropiado, sino que sea (o haya sido accesible) a territorios cercanos a otras colonias. De hecho, se supone que la fragmentación del paisaje, de lo que se deriva el aislamiento de los territorios aptos para los gusanos de luz, y especialmente el exceso de iluminación nocturna (contaminación lumínica) que interfiere sobre el comportamiento de las larvas y adultos son unas de las principales causas de amenaza para este insecto.


Asique no dejéis de tener cuidado con las Luciérnagas, nos ayudan a combatir a toda clase de babosas y caracoles.
 
Agradecer la información y las fotos a la web :  
www.gusanosdeluz.es

mariocpaisajismo@gmail.com

http://mariopaisajista.blogspot.com.es

17 comentarios:

  1. Me ha encantado el articulo, de veras mi más sincera felicitación, voy a ver si te leo más,..que hace poco conozco tu blog, por cierto por si quieres echar un vistazo mi blog se llama Plantukis.

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    1. Muchas gracias Raul, si quieres compartir enlaces encantado, voy a visitar el tuyo ahora mismo. saludos y gracias por el comentario

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  2. Magnífico artículo!!
    Es interesantísimo todo lo que nos has contado sobre las luciérnagas, no sabía nada sobre ellas y lo más increíble es saber que comen caracoles y babosas ¡una aliada en el jardín! he visto algunas, jeje.
    Un beso.

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    1. muchas gracias Montse, ahora ya van buscando aposento hasta el año que viene...

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  3. Qué interesante, Mario! Necesito una familia de luciérnagas en mi jardín!!!
    :-)

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    1. jejje yo tengo alguna en el mio, peeerooo hay mas caracoles con diferencia ....

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  4. Buenisimo este artículo ,te felicito.
    Es un placer pasar por tu blog
    Con mi admiración un abrazo.

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    1. Muchas gracias Maruxa. He visitado varias veces el tuyo, creo haber dejado algunos comentarios y esta muy bien, admiracion mutua.

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  5. ¡¡Genial!! ahora ya sé por qué hay luciérnagas en mi jardín :). No sabía que se alimentaban de caracoles y babosas.

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    1. :-D pues conservalas y cuida que siga habiendo muchos años y que en las noches de verano algun niño grabe ese recuerdo en su retina y a su vez lo transmita a otros..., son cosas que van quedando en el olvido, en peligro de extinción si no es en un iphone...

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  6. Hola Mario, a mi me encanta cuando en la época de celo salgo y veo en distintos lugares esa luz. Es precioso. Aquí se les dice viejas haciendo chocolate. Un fuerte abrazo.

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  7. Hola Mario, a mi me encanta cuando en la época de celo salgo y veo en distintos lugares esa luz. Es precioso. Aquí se les dice viejas haciendo chocolate. Un fuerte abrazo.

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  8. Hola Mario, me encantan las luciérnagas, es una pasada verlas alumbrar. Aquí se les llama viejas haciendo chocolate. Un fuerte abrazo.

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    1. no sabia que las llamasen asi. me lo apunto. saludos

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  9. Buen articulo, gracias.

    En Portugal, no existen solo Lampyris iberica:

    http://pirilampos-lightalive.blogspot.pt/search?q=lampyris+noctiluca

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  10. Buen articulo, gracias.

    En Portugal, no existen solo Lampyris iberica:

    http://pirilampos-lightalive.blogspot.pt/search?q=lampyris+noctiluca

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